Presentación (prescindible para el profesor).

Mi nombre es Gema. Durante los diecinueve años que llevo  de vida he pasado por distintos niveles educativos que voy a explicar detalladamente a continuación.

  Cuando tenía tres años entré en a guardería, donde estuve hasta los seis años, como todos los demás niños. Cuando empecé primero de primaria con seis años me aficioné a dibujar. Era lo que mejor se me daba y mi abuela guardaba todos mis dibujos en cajas de zapatos. Mis notas fueron sobresalientes en todo hasta sexto de primaria. 

   A los dos años llegué al instituto, y mis calificaciones ya no eran tan buenas. Pero, aunque sacaba peores notas (entre 8 y 9, algún que otro 10...), lo importante es que desde el primer examen (que fue de Historia) decidí que nunca más dejaría que mi madre me ayudase a estudiar. Cogí mi libro, empecé a hacer resúmenes y saqué un 9'5. Desde entonces mis estudios han sido cosa mía, y la única información que les ha llegado a mis padres ha sido "He sacado X" o "Necesito clases particulares de".

  Siempre se me han dado mal las Matemáticas desde que entré en la ESO, de modo que las he ido arrastrando un poco, aunque al final siempre aprobaba. Cuando pasé a Bachillerato decidí hacer la modalidad de Ciencias Sociales porque no tenía ni idea de qué quería estudiar. 

   Me encantaba leer, y a mitad del primero curso me di cuenta de que debería haberme matriculado en Humanidades. Pero ya no podría hacer nada. Aprobé todo con buenas notas, excepto Matemáticas, de la que no aprobé ni un sólo examen hasta la última convocatoria de todo el ciclo. Era mayo, en mi examen entraba todo primero y segundo de bachillerato y yo...milagrosamente, saqué un 6 (después de tres meses de clases intensivas). 

   Hice los exámenes de selectividad sin saber aún qué quería estudiar. Mi primera opción era Derecho (¡DERECHO!, Dios mío), la segunda era Hispánicas, y la tercera, Filosofía. Saqué un 8, y de pronto me vino la inspiración divina y me matriculé en Hispánicas. Cinco horas después de que me diesen aviso de que podía matricularme en la universidad, mi hoja de matrícula y toda la documentación necesaria estaban en la secretaría de la que es ahora mi facultad.

   Y aquí estoy, en el segundo cuatrimestre de 1º de Hispánicas, escribiendo la biografía para la asignatura de Lingüística. Y encantada que estoy de haber tomado una de las mejores decisiones que he tomado en los diecinueve años que llevo de vida.

Formación.

Mi formación propiamente dicha empieza en bachillerato. Hasta entonces, considero que pasé una etapa de pre-formación o estructuración de mis capacidades.

  En bachillerato aprendí:
-Algo de Economía, Francés e Inglés. 
-Nada de Matemáticas.
-Historia del Arte.
-Un poco de Historia Mundial y de España.
-Gramática y Literatura. 
-Filosofía.

  Hasta el año pasado asistí dos veces por semana a clases particulares de inglés. El año siguiente tengo intención de volver a la costumbre, y en cuanto obtenga los títulos que quiero tener, comenzaré con las clases de francés o chino.

  Actualmente, asisto a las clases de mi grado en Hispánicas, a las reuniones semanales del MAE (un movimiento estudiantil. Allí aprendemos muchas cosas). He dejado de seguir las clases de Chino por motivos médicos. 

   Actualizo mis conocimientos a través de Internet y Manuales, pero muchísimas veces recurro a mi tío (que sabe de todo), otras veces a mis antiguos profesores...

   Me informo a través de páginas concretas y, hasta ahora,  fiables que hablan sobre política y sociedad. Leo algunos blogs de personas que, a mi parecer, escriben bien. Y leo. Libros. De todo.

   Respecto a mis competencias, no tengo claro aún qué soy capaz de transmitir o manejar. 

Creencias sobre enseñanza y aprendizaje. Rol alumnos y profesor.


  

 Para empezar, debo presentar a la gran profesora y amiga Carmen Fernández. Es profesora en el IES Juan de Mairena, en Mairena del Aljarafe, y es la promotora de un proyecto educativo llamado "Proyecto 42". 





   Algunos antiguos alumnos del "Juande" (así llamamos al instituto) y yo estamos participando en este proyecto en calidad de lo que llamamos "Betas".La clase se encuentra dividida en grupos de cuatro/cinco durante cada sesión .Trabajan de forma colectiva y autónoma, pero siempre acompañado de algún Beta que los guíe en caso de que se les vaya el alma a las nubes, cosa que no suele ocurrir. 

   Existe un antes y un después del P42 para mí. Desde que me he visto inmersa en esta experiencia, mi forma de entender lo que es enseñar ha cambiado por completo. Para mí, enseñar no es obligar, imponer y evaluar, sino invitar, proponer y valorar. Hay mucha diferencia entre el primer grupo de palabras y el segundo. Cuando invitas a participar en las actividades que propones, los estudiantes no ven en ti la figura del enemigo que suelen ver normalmente en los profesores. Además, si a la hora de criticar su trabajo te centras en qué han hecho bien, qué han aprendido, y se lo transmites, salen de clase llenos de energía y ganas de continuar. Es cierto que hay que hacerles ver sus fallos, pero no deben percibir sus errores como el centro de la valoración. Porque no lo son. La cuestión es que trabajen por sí mismos y sientan que son capaces de ello. 

   En las clases, lo importante para mí es que vibre la energía positiva. Creo que es necesario hacer pequeños respiros. Si el ambiente es relativamente relajado es más fácil trabajar. He tenido una experiencia de tres meses en la que he podido darle  clases particulares a una estudiante de 4º de ESO. Los primeros días no tenía claro cómo enfocar las clases ni qué método usar, pero con el tiempo comprobé que ella usaba reglas nemotécnicas para recordar. Las usé con ella, incluyendo bromas y juegos de palabras que le hiciesen recordar por qué un concepto se definía así, por ejemplo. El resultado ha sido muy bueno: ella ha aprendido sintaxis y yo he adquirido algo de experiencia. Y he sacado una conclusión: los estudiantes NO trabajamos mejor bajo presión. 



Objetivos.

Mi primer objetivo en esta asignatura era saber de qué trataba, pues era totalmente desconocida para mí. Una vez vi la cantidad de ramas que la componen y la diversidad de materias que trata, decidí que quería centrarme más en la fonética, además de obtener conocimientos también acerca de variantes como la sintaxis, la pragmática o la lingüística aplicada. 

Mi meta fue, de este modo, adquirir un conocimiento general sobre lo propuesto en clase, pero en especial pretendía aprender más sobre la rama de fonética. Así, mi proyecto era hacer una comparación entre el chino y el español en relación a las lenguas tonales. Tuve que abandonar el curso de chino por motivos personales, y cambié mi proyecto. Finalmente, decidí investigar sobre el dialecto andaluz en un grupo formado por otras dos compañeras (cuyo resumen puedes ver aquí y aquí).

Diario de clase.

ENSAYOS MÁS REPRESENTATIVOS.

Aquí voy a presentar una selección de las clases que me han resultado más interesantes, así como de los ensayos que me han aportado más conocimientos.


1. El primer ensayo que se nos pidió en clase fue uno muy breve, casi improvisado, sobre sexismo lingüístico. La verdades que fue muy agradable llegar y encontrarme al profesor hablando sobre un tema que me interesa tanto. En la página de Google+ dedicada a este apartado escribí lo siguiente:


Hay una mujer que dice que la lengua es como la piel de la sociedad. Como piel, como pellejo, la lengua se amolda perfectamente a todas las curvas del "cuerpo" social.

Suele pasarme mucho que al decir, por ejemplo, "Mi médica me ha dicho..." algunos comentan que se dice "la médico", y tengo que pedirles yo que, por favor, busquen en Internet y vean que se equivocan. Mi abuela a veces me pregunta cosas como si "la mujer que estudia se llama 'estudianta' ".Quiero decir, que hasta en la tienda de enfrente del ambulatorio de mi pueblo la gente a veces discute sobre estos temas. Y lo hacen personas que no pisan un centro educativo desde los doce años, sobre todo mujeres, que son las que más han sufrido la discriminación en muchos sentidos.

Es importante hacer hincapié. El lenguaje sexista no son los padres. No es una estupidez ni mucho menos. Por eso dar pequeñas llamadas de atención de vez en cuando sobre aspectos de la lengua cuando creemos que hay cierta discriminación de las mujeres está bien. Pero quizás no habría que centrarse tanto en este sentido, y más en corregir las actitudes que reflejan algo mucho más profundo.

Yo creo que el lenguaje sexista es el espejo de todo cuanto tenemos arraigado. Quizás no nos chirriaría tanto decir o escuchar "bombera" si no nos sorprendiese que una mujer se dedique a extinguir incendios.
Sea como sea, creo que las costumbres arraigadas y el lenguaje sexista son cosas que van de la mano. Una tira de la otra, y viceversa.

Una bicicleta necesita dos ruedas para andar. No dejemos que una de ella se pinche".


Después de leer algunos artículos sobre el tema, decidí leer a fondo en este artículo de Álvaro García Meseguer. Destacan dos ejemplos muy ilustrativos sobre el tema que Meseguer propone: 1) si le pedimos a una persona que dibuje la boda de Cuchara y Tenedor, la mayoría vestirá a la cuchara de novia y al tenedor, de novio; 2) la oración “Todos los hombres buscan casa, comida y mujeres” es sexista en el lenguaje. Con el primer caso Meseguer me demostró que muchas veces los sexistas somo nosotros mismos y no en el lenguaje, pero con el segundo caso, queda claro que detrás de nuestra forma de pensar hay una historia que queda bien reflejada en dichos como el de los hombres que buscan mujeres.


Me pareció interesante leer este artículo porque, al empezar a leerlo, no pensaba que fuese a estar de acuerdo con su autor. Pero, sorprendentemente, consiguió convencerme sobre algunas cosas mediante buenos argumentos.



2. El ensayo sobre lenguas minúsculas fue otro que me resultó bastante atractivo. En él encontré un trasfondo político y económico, algo que a mí personalmente me interesa, por lo que disfruté bastante componiéndolo. Es el siguiente:


En el momento en el que dos personas se entienden, se ve cómo una lengua es un instrumento válido”. Es algo que a veces parecen no entender algunos defensores de las “leguas importantes”. Por ejemplo, el filólogo Fernando Lázaro explica que un idioma es más o menos importante según la demanda que se tenga de él a nivel mundial. Gregorio Salvador, por su parte, afirma que el lengua no sirve como seña de identidad en absoluto, y que lo mejor que puede sucederle a un hablante es adoptar una lengua grande.

oberbia y poco sentido común es lo que, en mi opinión, demuestran todos estos estudiosos que parecen no tener en cuenta la riqueza que cada lengua desarrolla por sí misma a lo largo de los años. De todos modos, no es de extrañar que en un mundo como el de ahora apenas se tenga en cuenta todo lo que no sea estrictamente funcional. Qué importancia puede tener que, por ejemplo, en un pueblo como el mío sigamos usando expresiones que usaban nuestros tatarabuelos (como “Estás quebrao”) si podríamos decir lo mismo usando palabras correctísimas y elegantes (como “Qué buena suerte tienes”).

En el documental dirigido por Miguel Ángel Nieto, “El último sefardí”, vemos cómo los sefardíes (descendientes de los judíos hispano-portugueses que vivían en la península ibérica hasta que fueron expulsados en 1492) se afanan por mantener su lengua, el judeo-español, mediante actividades, como grupos de música donde cantan canciones populares de su cultura (a veces sin entender qué dicen), grupos de teatro donde representan fiestas sefardíes... Vemos así el gran valor que su lengua representa para ellos.

Menospreciar una lengua es humillar a sus hablantes y demostrar un desconocimiento e insensibilidad enormes. Además, es algo realmente peligroso en mi opinión, pues lo mismo que se desprecia una lengua podría despreciarse una etnia o comunidad, como ha ocurrido a veces a lo largo de la historia.

El afán simplista de quienes celebran la pérdida de las distintas lenguas ajenas a los procesos económicos y políticos del mundo “desarrollado”, así como a otras que están dentro de este mundo, es uno de los lastres que han ido surgiendo con el proceso de globalización”.

Para este ensayo me sirvió bastante el documental de “El último sefardí”, en el que pude ver que mantener la lengua era para los sefardíes la única forma de mantener viva su procedencia. Con el ensayo pude reflexionar sobre un tema que nunca había tenido en cuenta.


3. El ensayo sobre la convivencia del inglés y el español en EEUU es el siguiente:


Jose Antonio Millán apuntaba hace unos días en El País que el observatorio del español en EEUU es fruto de un interés comercial con vistas a que, aproximadamente en 2050, EEUU será el primer país hispanohablante del mundo.

Después de haber leído varios artículos y ensayos sobre el llamado “spanglish”, como el propio documento ofrecido en la propuesta de ensayo, así como el escrito de Natalia Koroliova, Lorena en Somos Colombiano y el artículo de J.M. Millán en El País, llego a la conclusión de que el “spanglish” no es un peligro para la comunidad hispanohablante, ni una lengua corrompida, sino una forma de identidad.

Encontramos a veces el argumento de que el “spanglish” es una nueva demostración de que el inglés es una lengua que invade y tapa al resto de lenguas del mundo. Sin embargo, los jóvenes españoles, por hablar de mi caso, nos vemos constantemente bombardeados por la idea de que el inglés es imprescindible para nuestro futuro de multimillonarios.

Vivimos en un un mundo donde la lengua inglesa es la lengua de intercambio internacional por excelencia, donde apenas nos quedan costumbres propias de nuestras culturas, donde todo se ha globalizado. Cada vez aparecen más préstamos, adquirimos más ideales de vida extranjeros y soñamos más con un estilo de vida impuesto por los medios de comunicación.

El “spanglish”, en mi opinión, es fruto de la necesidad. Como decía Ángel López, los inmigrantes hispanos de EEUU no viajan por placer. Una vez llegan, necesitan buscarse la vida, de modo que es impensable que su prioridad llegue a ser mantener la pureza de su lengua (habría que profundizar en qué entiende cada uno por “pureza).

En todo caso, nunca hay que perder de vista que el uso hacer a la norma, y no al contrario. Pienso que cualquier intento de erradicar una forma de hablar arraigada es un imposible.

Leyendo, además, varios comentarios en páginas de periódicos donde se trata este tema, veo que usuarios hispanoamericanos se sienten orgullosos de utilizar el spanglish. Lo entienden algunos como una forma de hacer frente al “English Only”, como una forma de demostrar que se siente orgullosos de su procedencia y de que se niegan a adoptar una lengua extranjera. Hablar en español sería una locura. Se ven obligados a comunicarse en inglés, pero, como decirlo, “introducen sus toque” mediante la mezcla con el español.



Hay que estar atentos. Es importante tener presente que, la mayoría de las veces, el interés por cuestiones de este tipo está lejos de nacer a raíz de intenciones nobles. No soy una experta en el tema y no conozco a ningún hablando de “spanglish”, pero no me sorprendería que en las mentes de algunos grandes estuviese la idea de volver a “colonizar” a una comunidad que ya tiene unas bases propias”.





4. El ensayo sobre las nuevas tecnologías en relación a la lectura es el siguiente:

Actualmente, la mayoría de los anuncios que aparecen en televisión están relacionados con las nuevas tecnologías. Un coche, por ejemplo, nos parece más atractivo si tiene incorporados nuevos aparatos, como por ejemplo un navegador o una conexión inalámbrica con el reproductor de música del móvil. Cada mes aparece ante nosotros un nuevo aparato, con funcionamiento y aplicaciones nuevas. Incluso han ideado un software móvil que nos permitiría abrir la puerta de nuestra casa simplemente acercando el teléfono a la cerradura electrónica.

El rápido crecimiento que están teniendo las tecnologías de nuestro tiempo no tiene por qué ser perjudicial en sí mismo. Es cierto que a veces nos cuesta adaptarnos, pero -aunque no queramos hacerlo- siempre terminamos adquiriendo el nuevo dispositivo a causa de la presión social. Y no es algo negativo, en principio.

Pongo un ejemplo personal: cuando se empezó a extender el uso de la aplicación Whatsapp yo me resistía a tenerla, más que nada porque es una aplicación que necesita conexión a Internet y yo no quería un móvil con Internet. Pero cedí, simplemente porque todos mis amigos tenían grupos y conversaciones mediante los cuales se hacían planes de forma muy rápida.

Ahora me costaría muchísimo vivir sin Whatsapp, y no me gusta. Soy consciente, además, de que me quita tiempo de estudio y me desconcentra.

Tiempo que podría emplear leyendo, lo gasto atendiendo a las conversaciones del móvil, y no sólo eso, sino que también está el correo, Twitter e Instagram. A casi todos nos pasa, y todos somos conscientes en mayor o menor medida, pero nadie se decide a deshacerse de ello.

Otro tema importante es la disminución de capacidad para afrontar texto de ideas complejas. Yo creo que no hay una relación directa. Si una persona se decide a ponerse delante de un escrito de cierto nivel para analizarlo y sacara una conclusión, lo hará. Pero, claro, ¿hay algo que nos impida decidirnos a hacerlo? Sí. Cuando comemos, cuando vamos en el autobús, en clase, en el cine, en el bar...en todos lados están sonando de forma continua pitidos de móviles avisando a sus dueños de que alguien los reclama. Y, si no, somos los propios dueños quienes comprobamos constantemente que no hay nadie a punto de morir que nos pide ayuda a través del chat. Es decir, que para poder concentrarse en cualquier tipo de ensayo o artículo necesitamos, primero, hacernos a la idea de que el móvil hay que dejarlo fuera de la habitación.
Todo esto, que es algo casi palpable (sólo hay que salir a la calle y observar), no tiene nada que ver con hechos anteriores a la aparición de los medios visuales e Internet. En mi opinión, el desarrollo de la escritura es algo importantísimo para nuestra especie. De no ser por ella, hoy no podríamos conocer nada acerca de, por ejemplo, la vida de la sociedad en cada época.

Un ejemplo destacable con relación a este asunto es el de las pocas mujeres escritoras a lo largo de la historia. Quizás alguna, con mucha dificultad, consiguió escribir y conservar su obra, que ha llegado a nuestros días. Pero si intentamos saber detalladamente acerca de su vida, la dificultad es enorme, y más enorme aún si comparamos su autobiografía con las de un hombre escritor. Es importante dejar por escrito todo cuanto podamos.

Con la aparición de la imprenta, el texto se hizo más accesible a las personas de distintos niveles, dejando que el desconocimiento disminuyese y siendo, poco a poco, menos manipulables (¿seguro?). El asunto de Internet, quizá, no podamos observarlo aún con demasiada perspectiva.

En conclusión, sería bueno y provechoso que nosotros y los de arriba hiciésemos un buen uso de la gran cantidad de posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. En mi opinión, no es eso lo que está pasando, sino, en general, todo lo contrario. Quizá sería necesario volver al punto cero para volver a empezar...”.

Este ensayo me pareció llamativo porque toca un área que a mí me preocupa bastante. El avance de la tecnología está a la orden del día, y me alegra mucho ver que algunos lo usan para algo útil. Pienso, por ejemplo, en los libros electrónicos, que nos permiten leer cualquier libro en cualquier sitio de una forma cómoda. Sin embargo, en cualquier medio de transporte vemos a más personas usando el móvil para mirar Twitter o Facebook que usando un libro electrónico para leer. Se hacen bromas acerca de la apariencia de zombie que tenemos cuando vamos todos por la calle caminando embebidos por el móvil, pero más que un tema de broma debería serlo de preocupación.



CLASES MÁS INTERESANTES



El 14 de febrero realizamos un debate sobre sexismo lingüístico con bastante participación, especialmente la de Adela. Destaca para mí su observación: es importante comenzar a educar a los niños haciéndoles aprender que decir "todas" en un grupo mixto es tan válido e inclusivo como decir "todos".

Predominaba la idea de que el lenguaje no es sexista, sino que lo somos los hablantes. En casa, leí un artículo de Meseguer. Destaca el siguiente ejemplo de dicho artículo: si le mandamos a un niño que dibuje una boda heterosexual entre cuchara y tenedor, hay muchas posibilidades de que el rol de novia se lo atribuya a la cuchara y el de novio, al tenedor. Conclusión: el lengua no es sexista, lo somo nosotros. Confundimos género gramatical con sexo.

Otra de mis clases favoritas fue la dedicada a los nordismos. Una profesora de una universidad de Islandia nos dio una charla acerca de los préstamos nórdicos, y nos da datos como que en el siglo XI en Normandía, en el XII en el idioma francés en general, y en el siglo XIII comienza el español a tomar palabras del nórdico antiguo. Por ejemplo, en la Estoria General de Alfonso X encontramos palabras del nórdico como “flota”, que viene de “floti”.

La palabra “edredón” procede del islandés, donde es una palabra que se forma con la palabra “edder” (pato) y “duh” (plumón). Del islandés pasa al danés, luego al francés, y llega a España en el siglo XVIII. La encontramos también en el alemán y en países de Sudamérica, adonde ha llegado a través del español.

En España, a causa del ridículo programa “Gran Hermano”, la palabra “edredón” derivó en una palabra hoy muy conocida: “edredoning”, que significa mantener relaciones sexuales en un dormitorio común, bajo el edredón.

Otra palabra curiosa es “duvet”, palabra que ya se ha extinguido del español, pero que una vez se usó y que significaba “plumón”. Procedía también del nórdico. Hay otros nordismos como “fiordo”, “narval”, “reno”, “trol”. Trol es una palabra procedente de la mitología islandesa, donde aparecía bien como duende juguetón, bien como gigante maligno. Es curiosos el caso de Gandalf, personaje de El Señor de los Anillos. También tenemos “valkiria”, “vikingo” y “saga”.

Me resultó muy interesante esta clase porque la influencia de las lenguas nórdicas es un tema que me atrae a nivel personal. Además, la profesora fue concisa y clara, además de agradable en sus explicaciones.

Otra clase bastante amena fue la dedicada a los tipos de lenguas según su morfología y según su aglutinación o flexión.

Dentro de la clasificación según la morfología, diferenciamos entre lenguas analíticas y sintéticas. Las lenguas analíticas son las que tienen tendencia a las palabras monoformáticas, y apenas existen procesos de derivación o flexión. Por ejemplo tendríamos el chino o el inglés.
Por el contrario, las sintéticas usan más la morfología, es decir, cada palabra tiene una gran cantidad de morfemas. Es lo que ocurre en el español.

Según el uso de la flexión o la aglutinación, tenemos lenguas flexivas o lenguas aglutinantes. Las lenguas flexivas son aquellas en las que cada morfema flexivo tiene múltiples valores. Por ejemplo, en el verbo del español “como”, la última O nos indica: primera persona, del singular, presente de indicativo.

Las lenguas aglutinantes son aquellas en las que cada morfema flexivo tiene un único significado. Ocurre en el turco, por ejemplo.

En geneal, las clases me han parecido atractivas. He acudido con frecuencia y he participado, a veces más y a veces menos. El ambiente ha sido relajado y en los debates ha habido en punto justo de tensión que se necesita para argumentar en condiciones.

Valoración conjunta.

 
En general, la experiencia en clase ha sido positiva. Nunca había dado clases con esta dinámica. La verdad es que al principio pensaba que no me gustaba demasiado la idea, pero con el tiempo he comprobado que es mejor de lo que pueda parecer.


  He aprendido a base de trabajar por mí misma, y es algo muy reconfortante. En el examen ocurrió más de lo mismo: encontré un examen en el que tenía que improvisar en base a mis conocimientos, y puedo decir que fue un examen DIVERTIDO. ¿A que parece imposible? Pues lo fue.


  Si tuviese que recomendar algo al profesor sería que, de las tres horas que hay de clase a la semana, se dejase un de ella para cuestiones teóricas. El problema es que, si la gente no trabaja en casa, no hay dudas en clase y sería una hora perdida. Todos tienen que poner un poco de su parte.


  En cuanto al proyecto, que sea de libre elección dentro de unos temas es bastante positivo. Yo trabajé sobre un tema muy interesante, el dialecto andaluz, y la verdad es que disfruté tanto componiendo como explicando el trabajo en clase.


  Si tuviese que dar una nota sobre 10 a esta asignatura, le daría un 8. Quizás he estado un poco perdida a la hora de ordenar los conceptos, pero el resulto ha sido bastante bueno.


  En cuanto a mi aprendizaje, creo que ha sido de 8/10 también. Y no sólo el mío, sino el de mis familiares y amigos, a los que he ido contando las cosas que más me interesaban.