ENSAYOS MÁS REPRESENTATIVOS.
Aquí voy a presentar
una selección de las clases que me han resultado más interesantes,
así como de los ensayos que me han aportado más conocimientos.
1.
El primer ensayo que se nos pidió en clase fue uno muy breve, casi
improvisado, sobre sexismo lingüístico. La verdades que fue muy
agradable llegar y encontrarme al profesor hablando sobre un tema que
me interesa tanto. En la página de Google+ dedicada a este apartado
escribí lo siguiente:
“Hay
una mujer que dice que la lengua es como la piel de la sociedad. Como
piel, como pellejo, la lengua se amolda perfectamente a todas las
curvas del "cuerpo" social.
Suele
pasarme mucho que al decir, por ejemplo, "Mi médica me ha
dicho..." algunos comentan que se dice "la médico", y
tengo que pedirles yo que, por favor, busquen en Internet y vean que
se equivocan. Mi abuela a veces me pregunta cosas como si "la
mujer que estudia se llama 'estudianta' ".Quiero decir, que
hasta en la tienda de enfrente del ambulatorio de mi pueblo la gente
a veces discute sobre estos temas. Y lo hacen personas que no pisan
un centro educativo desde los doce años, sobre todo mujeres, que son
las que más han sufrido la discriminación en muchos sentidos.
Es
importante hacer hincapié. El lenguaje sexista no son los padres. No
es una estupidez ni mucho menos. Por eso dar pequeñas llamadas de
atención de vez en cuando sobre aspectos de la lengua cuando creemos
que hay cierta discriminación de las mujeres está bien. Pero quizás
no habría que centrarse tanto en este sentido, y más en corregir
las actitudes que reflejan algo mucho más profundo.
Yo
creo que el lenguaje sexista es el espejo de todo cuanto tenemos
arraigado. Quizás no nos chirriaría tanto decir o escuchar
"bombera" si no nos sorprendiese que una mujer se dedique a
extinguir incendios.
Sea
como sea, creo que las costumbres arraigadas y el lenguaje sexista
son cosas que van de la mano. Una tira de la otra, y viceversa.
Una
bicicleta necesita dos ruedas para andar. No dejemos que una de ella
se pinche".
Después
de leer algunos artículos sobre el tema, decidí leer a fondo en
este
artículo de Álvaro García Meseguer. Destacan dos ejemplos muy
ilustrativos sobre el tema que Meseguer propone: 1) si le pedimos a
una persona que dibuje la boda de Cuchara y Tenedor, la mayoría
vestirá a la cuchara de novia y al tenedor, de novio; 2) la oración
“Todos los hombres buscan casa, comida y mujeres” es sexista en
el lenguaje. Con el primer caso Meseguer me demostró que muchas
veces los sexistas somo nosotros mismos y no en el lenguaje, pero con
el segundo caso, queda claro que detrás de nuestra forma de pensar
hay una historia que queda bien reflejada en dichos como el de los
hombres que buscan mujeres.
Me
pareció interesante leer este artículo porque, al empezar a leerlo,
no pensaba que fuese a estar de acuerdo con su autor. Pero,
sorprendentemente, consiguió convencerme sobre algunas cosas
mediante buenos argumentos.
2.
El ensayo sobre lenguas minúsculas fue otro que me resultó bastante
atractivo. En él encontré un trasfondo político y económico, algo
que a mí personalmente me interesa, por lo que disfruté bastante
componiéndolo. Es el siguiente:
“En
el momento en el que dos personas se entienden, se ve cómo una
lengua es un instrumento válido”. Es algo que a veces parecen no
entender algunos defensores de las “leguas importantes”. Por
ejemplo, el filólogo Fernando Lázaro explica que un idioma es más
o menos importante según la demanda que se tenga de él a nivel
mundial. Gregorio Salvador, por su parte, afirma que el lengua no
sirve como seña de identidad en absoluto, y que lo mejor que puede
sucederle a un hablante es adoptar una lengua grande.
oberbia
y poco sentido común es lo que, en mi opinión, demuestran todos
estos estudiosos que parecen no tener en cuenta la riqueza que cada
lengua desarrolla por sí misma a lo largo de los años. De todos
modos, no es de extrañar que en un mundo como el de ahora apenas se
tenga en cuenta todo lo que no sea estrictamente funcional. Qué
importancia puede tener que, por ejemplo, en un pueblo como el mío
sigamos usando expresiones que usaban nuestros tatarabuelos (como
“Estás quebrao”) si podríamos decir lo mismo usando palabras
correctísimas y elegantes (como “Qué buena suerte tienes”).
En
el documental dirigido por Miguel Ángel Nieto, “El último
sefardí”, vemos cómo los sefardíes (descendientes de los judíos
hispano-portugueses que vivían en la península ibérica hasta que
fueron expulsados en 1492) se afanan por mantener su lengua, el
judeo-español, mediante actividades, como grupos de música donde
cantan canciones populares de su cultura (a veces sin entender qué
dicen), grupos de teatro donde representan fiestas sefardíes...
Vemos así el gran valor que su lengua representa para ellos.
Menospreciar
una lengua es humillar a sus hablantes y demostrar un desconocimiento
e insensibilidad enormes. Además, es algo realmente peligroso en mi
opinión, pues lo mismo que se desprecia una lengua podría
despreciarse una etnia o comunidad, como ha ocurrido a veces a lo
largo de la historia.
El
afán simplista de quienes celebran la pérdida de las distintas
lenguas ajenas a los procesos económicos y políticos del mundo
“desarrollado”, así como a otras que están dentro de este
mundo, es uno de los lastres que han ido surgiendo con el proceso de
globalización”.
Para
este ensayo me sirvió bastante el documental de “El último
sefardí”, en el que pude ver que mantener la lengua era para los
sefardíes la única forma de mantener viva su procedencia. Con el
ensayo pude reflexionar sobre un tema que nunca había tenido en
cuenta.
3.
El ensayo sobre la convivencia del inglés y el español en EEUU es
el siguiente:
“Jose
Antonio Millán apuntaba hace unos días en El País que el
observatorio del español en EEUU es fruto de un interés comercial
con vistas a que, aproximadamente en 2050, EEUU será el primer país
hispanohablante del mundo.
Después
de haber leído varios artículos y ensayos sobre el llamado
“spanglish”, como el propio documento ofrecido en la propuesta de
ensayo, así como el escrito de Natalia Koroliova, Lorena en Somos
Colombiano y el artículo de J.M. Millán en El País, llego a la
conclusión de que el “spanglish” no es un peligro para la
comunidad hispanohablante, ni una lengua corrompida, sino una forma
de identidad.
Encontramos
a veces el argumento de que el “spanglish” es una nueva
demostración de que el inglés es una lengua que invade y tapa al
resto de lenguas del mundo. Sin embargo, los jóvenes españoles, por
hablar de mi caso, nos vemos constantemente bombardeados por la idea
de que el inglés es imprescindible para nuestro futuro de
multimillonarios.
Vivimos
en un un mundo donde la lengua inglesa es la lengua de intercambio
internacional por excelencia, donde apenas nos quedan costumbres
propias de nuestras culturas, donde todo se ha globalizado. Cada vez
aparecen más préstamos, adquirimos más ideales de vida extranjeros
y soñamos más con un estilo de vida impuesto por los medios de
comunicación.
El
“spanglish”, en mi opinión, es fruto de la necesidad. Como decía
Ángel López, los inmigrantes hispanos de EEUU no viajan por placer.
Una vez llegan, necesitan buscarse la vida, de modo que es impensable
que su prioridad llegue a ser mantener la pureza de su lengua (habría
que profundizar en qué entiende cada uno por “pureza).
En
todo caso, nunca hay que perder de vista que el uso hacer a la norma,
y no al contrario. Pienso que cualquier intento de erradicar una
forma de hablar arraigada es un imposible.
Leyendo,
además, varios comentarios en páginas de periódicos donde se trata
este tema, veo que usuarios hispanoamericanos se sienten orgullosos
de utilizar el spanglish. Lo entienden algunos como una forma de
hacer frente al “English Only”, como una forma de demostrar que
se siente orgullosos de su procedencia y de que se niegan a adoptar
una lengua extranjera. Hablar en español sería una locura. Se ven
obligados a comunicarse en inglés, pero, como decirlo, “introducen
sus toque” mediante la mezcla con el español.
Hay
que estar atentos. Es importante tener presente que, la mayoría de
las veces, el interés por cuestiones de este tipo está lejos de
nacer a raíz de intenciones nobles. No soy una experta en el tema y
no conozco a ningún hablando de “spanglish”, pero no me
sorprendería que en las mentes de algunos grandes estuviese la idea
de volver a “colonizar” a una comunidad que ya tiene unas bases
propias”.
4.
El ensayo sobre las nuevas
tecnologías en relación a la lectura es el siguiente:
“Actualmente,
la mayoría de los anuncios que aparecen en televisión están
relacionados con las nuevas tecnologías. Un coche, por ejemplo, nos
parece más atractivo si tiene incorporados nuevos aparatos, como por
ejemplo un navegador o una conexión inalámbrica con el reproductor
de música del móvil. Cada mes aparece ante nosotros un nuevo
aparato, con funcionamiento y aplicaciones nuevas. Incluso han ideado
un software móvil que nos permitiría abrir la puerta de nuestra
casa simplemente acercando el teléfono a la cerradura electrónica.
El
rápido crecimiento que están teniendo las tecnologías de nuestro
tiempo no tiene por qué ser perjudicial en sí mismo. Es cierto que
a veces nos cuesta adaptarnos, pero -aunque no queramos hacerlo-
siempre terminamos adquiriendo el nuevo dispositivo a causa de la
presión social. Y no es algo negativo, en principio.
Pongo
un ejemplo personal: cuando se empezó a extender el uso de la
aplicación Whatsapp yo me resistía a tenerla, más que nada porque
es una aplicación que necesita conexión a Internet y yo no quería
un móvil con Internet. Pero cedí, simplemente porque todos mis
amigos tenían grupos y conversaciones mediante los cuales se hacían
planes de forma muy rápida.
Ahora
me costaría muchísimo vivir sin Whatsapp, y no me gusta. Soy
consciente, además, de que me quita tiempo de estudio y me
desconcentra.
Tiempo
que podría emplear leyendo, lo gasto atendiendo a las conversaciones
del móvil, y no sólo eso, sino que también está el correo,
Twitter e Instagram. A casi todos nos pasa, y todos somos conscientes
en mayor o menor medida, pero nadie se decide a deshacerse de ello.
Otro
tema importante es la disminución de capacidad para afrontar texto
de ideas complejas. Yo creo que no hay una relación directa. Si una
persona se decide a ponerse delante de un escrito de cierto nivel
para analizarlo y sacara una conclusión, lo hará. Pero, claro, ¿hay
algo que nos impida decidirnos a hacerlo? Sí. Cuando comemos, cuando
vamos en el autobús, en clase, en el cine, en el bar...en todos
lados están sonando de forma continua pitidos de móviles avisando a
sus dueños de que alguien los reclama. Y, si no, somos los propios
dueños quienes comprobamos constantemente que no hay nadie a punto
de morir que nos pide ayuda a través del chat. Es decir, que para
poder concentrarse en cualquier tipo de ensayo o artículo
necesitamos, primero, hacernos a la idea de que el móvil hay que
dejarlo fuera de la habitación.
Todo
esto, que es algo casi palpable (sólo hay que salir a la calle y
observar), no tiene nada que ver con hechos anteriores a la aparición
de los medios visuales e Internet. En mi opinión, el desarrollo de
la escritura es algo importantísimo para nuestra especie. De no ser
por ella, hoy no podríamos conocer nada acerca de, por ejemplo, la
vida de la sociedad en cada época.
Un
ejemplo destacable con relación a este asunto es el de las pocas
mujeres escritoras a lo largo de la historia. Quizás alguna, con
mucha dificultad, consiguió escribir y conservar su obra, que ha
llegado a nuestros días. Pero si intentamos saber detalladamente
acerca de su vida, la dificultad es enorme, y más enorme aún si
comparamos su autobiografía con las de un hombre escritor. Es
importante dejar por escrito todo cuanto podamos.
Con
la aparición de la imprenta, el texto se hizo más accesible a las
personas de distintos niveles, dejando que el desconocimiento
disminuyese y siendo, poco a poco, menos manipulables (¿seguro?). El
asunto de Internet, quizá, no podamos observarlo aún con demasiada
perspectiva.
En
conclusión, sería bueno y provechoso que nosotros y los de arriba
hiciésemos un buen uso de la gran cantidad de posibilidades que nos
ofrecen las nuevas tecnologías. En mi opinión, no es eso lo que
está pasando, sino, en general, todo lo contrario. Quizá sería
necesario volver al punto cero para volver a empezar...”.
Este
ensayo me pareció llamativo porque toca un área que a mí me
preocupa bastante. El avance de la tecnología está a la orden del
día, y me alegra mucho ver que algunos lo usan para algo útil.
Pienso, por ejemplo, en los libros electrónicos, que nos permiten
leer cualquier libro en cualquier sitio de una forma cómoda. Sin
embargo, en cualquier medio de transporte vemos a más personas
usando el móvil para mirar Twitter o Facebook que usando un libro
electrónico para leer. Se hacen bromas acerca de la apariencia de
zombie que tenemos cuando vamos todos por la calle caminando
embebidos por el móvil, pero más que un tema de broma debería
serlo de preocupación.
CLASES MÁS INTERESANTES
El
14 de febrero realizamos un debate sobre sexismo lingüístico con
bastante participación, especialmente la de Adela. Destaca para mí
su observación: es importante comenzar a educar a los niños
haciéndoles aprender que decir "todas" en un grupo mixto
es tan válido e inclusivo como decir "todos".
Predominaba
la idea de que el lenguaje no es sexista, sino que lo somos los
hablantes. En casa, leí un artículo de Meseguer. Destaca el
siguiente ejemplo de dicho artículo: si le mandamos a un niño que
dibuje una boda heterosexual entre cuchara y tenedor, hay muchas
posibilidades de que el rol de novia se lo atribuya a la cuchara y el
de novio, al tenedor. Conclusión: el lengua no es sexista, lo somo
nosotros. Confundimos género gramatical con sexo.
Otra
de mis clases favoritas fue la dedicada a los nordismos. Una
profesora de una universidad de Islandia nos dio una charla acerca de
los préstamos nórdicos, y nos da datos como que en el siglo XI en
Normandía, en el XII en el idioma francés en general, y en el siglo
XIII comienza el español a tomar palabras del nórdico antiguo. Por
ejemplo, en la Estoria General de Alfonso X encontramos
palabras del nórdico como “flota”, que viene de “floti”.
La
palabra “edredón” procede del islandés, donde es una palabra
que se forma con la palabra “edder” (pato) y “duh” (plumón).
Del islandés pasa al danés, luego al francés, y llega a España en
el siglo XVIII. La encontramos también en el alemán y en países de
Sudamérica, adonde ha llegado a través del español.
En
España, a causa del ridículo programa “Gran Hermano”, la
palabra “edredón” derivó en una palabra hoy muy conocida:
“edredoning”, que significa mantener relaciones sexuales en un
dormitorio común, bajo el edredón.
Otra
palabra curiosa es “duvet”, palabra que ya se ha extinguido del
español, pero que una vez se usó y que significaba “plumón”.
Procedía también del nórdico. Hay otros nordismos como “fiordo”,
“narval”, “reno”, “trol”. Trol es una palabra procedente
de la mitología islandesa, donde aparecía bien como duende
juguetón, bien como gigante maligno. Es curiosos el caso de Gandalf,
personaje de El Señor de los Anillos. También tenemos
“valkiria”, “vikingo” y “saga”.
Me
resultó muy interesante esta clase porque la influencia de las
lenguas nórdicas es un tema que me atrae a nivel personal. Además,
la profesora fue concisa y clara, además de agradable en sus
explicaciones.
Otra
clase bastante amena fue la dedicada a los tipos de lenguas según su
morfología y según su aglutinación o flexión.
Dentro
de la clasificación según la morfología, diferenciamos entre
lenguas analíticas y sintéticas. Las lenguas analíticas son las
que tienen tendencia a las palabras monoformáticas, y apenas existen
procesos de derivación o flexión. Por ejemplo tendríamos el chino
o el inglés.
Por
el contrario, las sintéticas usan más la morfología, es decir,
cada palabra tiene una gran cantidad de morfemas. Es lo que ocurre en
el español.
Según
el uso de la flexión o la aglutinación, tenemos lenguas flexivas o
lenguas aglutinantes. Las lenguas flexivas son aquellas en las que
cada morfema flexivo tiene múltiples valores. Por ejemplo, en el
verbo del español “como”, la última O nos indica: primera
persona, del singular, presente de indicativo.
Las
lenguas aglutinantes son aquellas en las que cada morfema flexivo
tiene un único significado. Ocurre en el turco, por ejemplo.
En
geneal, las clases me han parecido atractivas. He acudido con
frecuencia y he participado, a veces más y a veces menos. El
ambiente ha sido relajado y en los debates ha habido en punto justo
de tensión que se necesita para argumentar en condiciones.